Rupert Murdoch, el interminable
Murdoch está orgulloso de su pasado y sobre todo de ser el hombre que cambió la prensa cuando en 1986 decidió abandonar la mítica Fleet Street, la calle de los periódicos junto a los muelles del Támesis, y llevarse sus diarios a Wapping para librarse de los sindicatos y modernizar sus imprentas. Para el viejo zorro sigue siendo su mayor logro, según cuenta en una entrevista en Press Gazzette.
"Aunque no fue muy agradable, ciertamente estoy muy, muy orgulloso (de la lucha contra los sindicatos de la imprenta). Y será parte de mi legado".
Muchos concuerdan. Un día llegaron los linotipistas y los impresores a los talleres de The Sun, News of the World y The Times y allí no había nadie ni diario que imprimir. Murdoch se lo había llevado todo sigilosa y rápidamente a una planta completamente modernizada, con fotocomposición en frío y ordenadores, a un barrio del este de Londres.
La batalla fue brutal, pero el viejo Rupert ganó. Fleet Street comenzaba a morir y la prensa británica cambiaba: vendrían las guerras de precios, la campaña de The Sun por Maggie Thatcher, el intento de imitar al mítico Hearst con la guerra de las Malvinas y, sobre todo, el gran asalto al corazón del imperio, la BBC.
En 1989 Murdoch lanzó Sky Television. "Sky puso a la elite televisiva contra mi, y especialmente a la BBC. Ellos tienen 240 personas en su departamento de relaciones públicas que no hacen más que conspirar por legislación contra Sky, y son un constante dolor".
El australiano siempre se ha quejado del "resentimiento" del establishment británico. Y acusa a la BBC de ser su gran arma. Por eso batalla constantemente contra ella, como hizo aprovechando la reciente reunión de los poderosos del mundo auspiciada por el ex presidente Norteamericano Bill Clinton. Allí explotó la bomba: "Quizá no debería repetir esta conversación, pero Tony Blair (primer ministro británico) me dijo ayer que la cobertura de la BBC sobre el huracán Katrina estaba llena de odio hacia Estados Unidos".
La razón: se estaba dilucidando la ampliación de la Carta Real y la cuantía del impuesto sobre las televisiones de las que vive la televisión pública británica mientras la Comisión Europea estudiaba cómo acabar con el monopolio del fútbol en la televisión de Sky.
Y al fin, apuesta por su hijo James como recambio en News International porque "no creo haber oído de ningún heredero de una compañía de periódicos que jamás se haya marchado". Como él mismo hizo recogiendo la herencia de su padre y multiplicándola hasta el infinito en la era digital.
Sacado de Nuevo Digital.
